Más herramientas de AI están pasando de tareas aisladas a procesos de trabajo largos que incluyen archivos, navegador, código y herramientas externas.
Uno de los problemas centrales es la memoria persistente: cómo conserva un sistema preferencias, decisiones e información pertinente entre sesiones sin generar confusión ni exponer información que no debería guardarse.
Ante cualquier herramienta que prometa realizar tareas largas, comprueba qué se conserva entre sesiones, quién puede acceder a la memoria, cuánto tiempo se guarda la información y cómo eliminarla o limitarla.