AI en Israel

Amazon negocia la compra de Decart por unos 7.000 millones de dólares, según Wall Street Journal

Las conversaciones relacionan una empresa fundada por israelíes, el vídeo generado en tiempo real y la competencia entre chips de IA. No se ha anunciado un acuerdo de adquisición.

Ilustración de un chip de IA flotante que conecta dos plataformas azules
Ilustración conceptual de modelos de IA conectados a infraestructura informática.

Amazon mantiene conversaciones para adquirir Decart en una operación que podría rondar los 7.000 millones de dólares, según publicó Wall Street Journal el 11 de octubre, citando a personas conocedoras del asunto. Se trata de una negociación de la que informa el periódico, no de un acuerdo firmado ni de una compra cerrada. El precio puede cambiar y las conversaciones no garantizan una operación.

El interés por la empresa va más allá de los vídeos que genera. Decart también desarrolla software que facilita a los desarrolladores cambiar entre distintos chips de IA, según el diario. Esa conexión entre el modelo y la infraestructura que lo ejecuta ayuda a entender la noticia: convertir el vídeo generado en una experiencia interactiva exige una imagen convincente, respuestas rápidas y costes sostenibles.

Una relación previa con Amazon

Decart, con sede en San Francisco y fundada por israelíes, ya mantiene una relación con Amazon. En el anuncio oficial de Trainium3 de diciembre de 2025, Amazon presentó a la empresa como usuaria de su tecnología. Afirmó que Decart lograba una inferencia 4 veces más rápida para generar vídeo en tiempo real, a la mitad del coste de las GPU. Son resultados comunicados por el proveedor para una carga concreta, no garantías para cualquier cliente o modelo.

La inferencia es la fase en la que un modelo entrenado produce un resultado nuevo. Un servicio que genera una imagen aislada puede admitir cierta espera. Cuando alguien modifica una escena en directo o mueve un personaje por un mundo generado con IA, el retraso altera la experiencia. Por eso importan tanto la optimización del software y del hardware como la calidad del resultado. Una prueba favorable no demuestra cómo responderá el servicio completo bajo carga.

La relación comercial existente contextualiza las conversaciones, pero no demuestra los objetivos de Amazon en una posible compra. El anuncio de Trainium3 describe cooperación tecnológica; la nueva información habla de una adquisición. No permiten deducir que todos los productos de Decart serán exclusivos de AWS, que bajarán los precios o que los clientes recibirán un nuevo servicio automáticamente. No se han anunciado esas condiciones en un acuerdo de compra.

Del vídeo preparado al vídeo que responde

Lucy, de Decart, está diseñado para transformar vídeo mientras se crea o emite. La empresa presenta funciones para sustituir personajes, añadir o eliminar objetos, cambiar fondos y estilos e incorporar efectos. Se dirige a creadores, comercios electrónicos, anunciantes y desarrolladores de videojuegos. Son descripciones del fabricante, no pruebas de que cada transformación funcione igual con cualquier vídeo, iluminación o material de origen.

El cambio práctico consiste en incorporar la edición a la propia interacción. Sustituir un fondo durante una emisión en directo, por ejemplo, es distinto de subir un archivo y esperar el resultado. En directo hay que comprobar la continuidad del movimiento, el retraso entre entrada y salida y la respuesta a peticiones cambiantes. Una cifra atractiva de fotogramas por segundo no responde por sí sola a esas cuestiones ni revela el coste total del servicio.

Oasis muestra otra vertiente. En el proyecto publicado por Decart y Etched en 2024, las acciones del usuario influían en fotogramas generados por un modelo, en lugar de depender de un motor de juego convencional. Los investigadores también describían límites de memoria a largo plazo, coherencia de objetos y control preciso. La demostración explica una dirección tecnológica; no prueba que ese mundo sea una simulación fiable para cualquier uso industrial.

Por qué importa el software entre chips

La portabilidad entre chips añade una dimensión distinta a la compra de una aplicación. Elegir un acelerador de IA afecta a la ejecución de modelos, el uso de memoria y la entrega de resultados. El software que facilita el cambio puede ampliar las opciones de despliegue. Su existencia no convierte la migración en instantánea, sin adaptaciones o equivalente en calidad, disponibilidad y coste.

Para un equipo de desarrollo, la prueba pertinente es su propia carga de trabajo. Un anuncio corto, un flujo continuo de vídeo y un entorno interactivo son tareas diferentes. Conviene compararlas con igual resolución, calidad exigida y número de usuarios, incluyendo integración, transferencia de datos y gestión de fallos. Es una conclusión práctica sobre esta tecnología, no otra medición publicada por Decart ni un compromiso de Amazon.

También importa distinguir entre modelo, servicio e infraestructura independiente. Una demostración puede resultar atractiva y, aun así, el servicio no encajar en el ritmo de trabajo o el presupuesto. A la inversa, una mejora de infraestructura puede ser importante aunque la interfaz apenas cambie. Por eso conviene valorar una posible compra por lo que permite construir a los desarrolladores, además de por su precio o su vídeo más espectacular.

Qué cambia ahora para desarrolladores y clientes

Por ahora, las conversaciones no son una actualización de producto. No modifican por sí mismas contratos, licencias, precios ni disponibilidad regional. Una empresa que evalúe Decart debe decidir según la oferta real: condiciones de uso, tratamiento del contenido subido, integraciones y soporte. La información no confirma nuevas prestaciones en hebreo ni la disponibilidad de un producto concreto en Israel. Un eventual cambio de propietario no resuelve esas cuestiones.

La conexión israelí es una empresa fundada por israelíes que opera en la infraestructura global de IA. La información no anunció planes de empleo en Israel ni cambios de actividad local. Para los lectores israelíes, la distinción inmediata separa dos realidades existentes, tecnología y relación con AWS, de una posibilidad todavía en estudio: el cambio de propiedad. Mantenerla evita presentar conversaciones comerciales como hechos consumados.

Un anuncio de acuerdo, si llega a firmarse, aclararía qué se compra y bajo qué condiciones. Hasta entonces, unos 7.000 millones de dólares representan una valoración posible en una información periodística. La cuestión tecnológica está más definida: una experiencia que responde en tiempo real depende conjuntamente del modelo, el software y el hardware. La cuestión empresarial es si Amazon comprará esa combinación o continuará utilizándola mediante una colaboración.