Bites anunció el 29 de octubre de 2026 una ronda de serie A de 40 millones de dólares liderada por PeakSpan Capital. La empresa, que desarrolla herramientas de IA para formar a trabajadores que no utilizan un ordenador en su puesto, ha captado 55 millones de dólares en total. También participaron los inversores existentes Vertex Ventures, Horizon Capital, Rittenhouse Ventures y Lyra Ventures, según las informaciones sobre la operación.
Bites tiene un centro de desarrollo en Tel Aviv y su sede en Nueva York. Su producto convierte un procedimiento, documento o idea en un vídeo breve de formación que llega al teléfono del empleado. La premisa es llevar la formación al lugar donde se trabaja, en un idioma que se entienda y por un canal conocido, sin exigir el uso de otro sistema.
De los restaurantes de Tel Aviv a la formación
Bites fue fundada en 2020 por Eran Hefetz, Tal Nagler-Almog y Hagai Horowitz. Hefetz, su consejero delegado, fue copropietario de restaurantes de Tel Aviv como Vicky Cristina, Bread Story y Little Italy. Nagler-Almog, directora de operaciones, dirigió el departamento de preparación del examen psicométrico en Kidum. Horowitz, director de información, es graduado en ingeniería eléctrica e informática y también trabajó en Kidum.
Sus trayectorias unen las operaciones cotidianas de servicios y la construcción de procesos de aprendizaje. La perspectiva de Hefetz procede de un negocio cuyos empleados no pasan el turno delante de un ordenador. Ese es también el público que la empresa sitúa en el centro de su producto: personas que necesitan recibir instrucciones y aplicarlas sobre el terreno, en una tienda, en un restaurante o durante un turno.
En la información de Ynetnews, Hefetz citó que alrededor del 80% de la fuerza laboral mundial, unos 2.8 mil millones de personas, no trabaja ante un ordenador de escritorio. Esa es la cifra con la que justifica la necesidad del producto. No implica que todas esas personas sean posibles clientes de Bites ni que la empresa ya llegue a ellas; explica su enfoque de la formación.
Contenido adaptado al negocio y enviado al móvil
Según la descripción del producto, Bites transforma material de partida, como un documento o la explicación de un procedimiento, en un vídeo de marca en cuestión de minutos. La adaptación puede incorporar la identidad visual, los locales, los uniformes y los productos del cliente. El objetivo declarado es que la formación refleje el entorno real del trabajador, en lugar de limitarse a un vídeo genérico ajeno al negocio.
Tras la producción viene la distribución. Los vídeos llegan al teléfono por WhatsApp o Microsoft Teams, en el idioma del empleado y sin instalar una aplicación ni iniciar una nueva sesión, según la compañía. Crear material y conseguir que llegue a sus destinatarios son dos pasos distintos. Producir un vídeo deprisa sirve de poco si el empleado no puede abrirlo por un canal que utilice.
Para un responsable, conectar ambos pasos puede ser útil cuando cambia un procedimiento: preparar material adaptado al negocio y enviarlo después por un canal conocido. Es un ejemplo de uso posible del producto descrito, no un ahorro de tiempo medido en un cliente concreto. La rapidez de producción y el acceso desde el móvil no prueban por sí solos que las instrucciones se hayan entendido o aplicado bien.
La empresa describe la entrega en el idioma del empleado, pero no detalla la calidad de la traducción en cada lengua ni la cobertura lingüística en cualquier contexto laboral. En una formación real, las palabras que recibe el trabajador importan tanto como el diseño. Incluso un vídeo con el uniforme y el producto correctos debe conservar con precisión la instrucción original, especialmente si un pequeño cambio altera cómo se ejecuta.
De las preguntas del empleado a la medición
Además de vídeos, la plataforma incluye un chat Ask-AI y una base de conocimiento para preguntas laborales. La compañía los presenta como una forma de resolver dudas concretas sin depender únicamente de formación preparada con antelación. La combinación ofrece dos usos: instrucciones que la organización envía por iniciativa propia e información disponible cuando surge una necesidad durante el trabajo.
Bites también describe conexiones con sistemas de ventas, CRM y recursos humanos para detectar diferencias de rendimiento por sucursal, turno o persona y generar formación posterior específica. La empresa está desarrollando más esta capacidad. Conviene distinguir esa dirección y la funcionalidad descrita de la evidencia de que una formación automatizada ya haya mejorado un resultado empresarial concreto.
La distinción importa porque ver un vídeo y lograr un resultado en el trabajo son medidas diferentes. El planteamiento de Bites busca vincular el contenido con el punto donde hace falta mejorar. No explica por sí solo la causa de cada diferencia de rendimiento. Aunque un dato se asocie a un turno o una sucursal, sigue siendo necesario entender qué mide y cómo orienta la siguiente decisión formativa.
Entre los clientes identificados figuran Unilever, Shake Shack, Coca-Cola y Electra. La lista muestra qué tipos de organizaciones atiende Bites, pero no cuántos empleados utilizan el producto en cada una ni qué componentes emplean. Debe leerse como una relación de clientes, no como prueba de que todas las funciones descritas se utilicen en todos ellos con el mismo alcance.
Las preguntas repetidas también pueden señalar una redacción que necesita aclararse. Es un posible motivo para revisar el material original, sin depender únicamente de poder obtener respuestas en el chat.
A qué se destinará el capital
Bites tiene unos 30 empleados. Su plan es destinar los fondos a ampliar el centro de desarrollo israelí y el motor de IA, además de reforzar ventas y atención al cliente. También pretende construir una red de socios y distribuidores y ampliar su actividad en Estados Unidos. La ronda financiará tanto el producto como la capacidad de implantarlo y dar soporte.
Los sectores previstos para la expansión incluyen banca, seguros y organizaciones con grandes plantillas externas o contratadas. Son objetivos futuros, no anuncios de nuevos acuerdos en cada sector. Comparten la necesidad de hacer llegar conocimientos a personas que reciben instrucciones como parte de su trabajo, aunque no formen parte de una oficina conectada a un único sistema.
El vínculo israelí es claro: el equipo fundador y el centro de desarrollo de Tel Aviv, que Bites quiere ampliar. En el producto, la pregunta central es más práctica que el importe captado: cómo convertir un documento de la dirección en una instrucción que el trabajador entienda y utilice. Bites propone conectar creación de vídeos, distribución y dudas posteriores; el vínculo con el rendimiento es el siguiente componente que busca desarrollar.